jueves, 25 de abril de 2013

Tipos y Costumbres típicas linenses.




Escrito por Francisco Tornay de Cózar en 1979


No vamos a repetir el tópico, a decir que  «cualquier tiempo pasado es mejor» puesto que el progreso anda por medio, pero si es saludable y hasta grato el recordarlo, por aquello de su contenido poético y de sabrosa gracia popular. Y en ese aspecto La Linea de la Concepción por su cosmopolitismo fundacional, era de lo más variopinto en sus costumbres y personajes.

Y era precisamente una de las más típicas costumbres, la del pregón callejero, cuyo recuerdo evoca en nuestros corazones dulces añoranzas, sentimientos latentes. El pregón de los vendedores ambulantes, de toda clase y color, que ofrecían sus mercancías, por calles, patios de vecinos y callejones. Eran pregones de gran gracejo popular y no molestaban a nadie.

Hoy en cambio que vivimos inmerso en la sociedad de consumo, con su factor decisivo basado en la propaganda organizada en una escala quintadimensional, como es Radio,  Televisión, Cine, Prensa y Megafonía. Los carteles y rótulos murales y los vociferantes automóviles, equipados con altavoces en elevado tono, taladran nuestros oídos empujándonos a consumir determinado producto, aplaudir a un cantante mediocre, o adherirnos a un bando que nos promete la panacea universal. Un torero mediocre que gracias a la bien orquestada publicidad, escala el podium de la fama. Un detergente, una bebida cualquiera, o un producto farmacéutico, un libro que habría pasado sin pena ni gloria, pero que gracias a ese milagro publicitario, conquista el apoyo del público.


Vendedor de Agua en la Avenida España


sábado, 9 de febrero de 2013

Cuando los linenses y gibraltareños compartían todo lo bueno y malo de esta vida







Erase una vez dos poblaciones vecinas, la de Gibraltar y La Linea, que solían compartir fraternal y solidariamente todo lo bueno y malo de la vida cotidiana. Entonces existía una auténtica convivencia profundamente arraigada en lazos familiares y de amistad. Una convivencia que jamas logró romper ni las guerras mundiales ni el maquiavelismo político, pues por encima de todas las clases de intereses, siempre estuvo muy claro que los gibraltareños querían ser amigos de España, pero viviendo bajo la administración y bandera inglesa.




lunes, 4 de febrero de 2013

Alfonso XI, el Rey que vivió, amó, luchó y murió en La Línea





Alfonso XI estuvo durante su reinado dos veces en nuestras tierras, la primera vez fue el 26 de junio de 1.333, cuando acude a socorrer la plaza de Gibraltar. Lógicamente, todavía no había sido ni engendrado el pueblo de La Línea.

El alcaide de Gibraltar en esas fechas era Vasco Pérez de Meirás y su codicia fue tan extremada que no solo se apropió indebidamente de los fondos destinados a pagar a la guarnición y a pertrechar la defensa de la fortaleza, sino que incluso llegó a vender víveres a los musulmanes, dejando a Gibraltar en lamentable abandono. Abd al-Mallk, hijo del sultán de Marruecos, aprovechó este abandono para situar y asaltar la plaza apoderándose de ella El rey castellano, que más bien habría que titular andaluz, pues su vida estuvo íntimamente ligada a Andalucía, tan íntimamente que en Andalucía encontró el amor apasionado, la muerte y su eterno descanso; convoco inmediatamente un Consejo de Guerra para solicitar ayuda y consejos para recuperar la plaza perdida. Los preparativos se llevaron con tal rapidez que el día 26 de junio, nueve días después de que el traidor entregara la fortaleza, ya se encontraba en las alturas de Sierra Carbonera con el grueso de su ejército situado en las vertientes que conducen al Istmo y la retaguardia en la cima.

sábado, 2 de febrero de 2013

Torre Nueva único monumento histórico de LA LINEA abandonado a su propia suerte 22/12/1982






Basta darse un paseo por la playa de Levante en las cercanías del Burgo Turístico, al norte de la Atunara, para darnos cuenta de la presencia de una solitaria y esbelta torre circular denominada Torre Nueva. Pues bien, aunque parezca mentira, son muy pocos los linenses que tienen noticia de la existencia de dicha torre, y nos atrevemos a decir, que menos aun, de su origen e historia, y que es también el unico arqueológico enclavado en el término municipal de La Linea de la Concepción, porque yo no me atreveria en calificar de monumento arqueológico las ruinas del fuerte de Santa Barbara consistente en un montón de escombros, aunque es Innegable su valor histórico, construido en 1.731 durante los sitios de Gibraltar, una de las más modernas obras de ingeniería militar en su época, y por supuesto partida de nacimiento de la actual ciulilad de La Linea de la Concepción.

viernes, 3 de agosto de 2012

El Suceso de las Pedreras a través de la Prensa 09-10-1902



Prólogo:

Hacia finales de siglo, existía en la calle San Felipe en el viejo barrio de Los Portugueses, un Centro Obrero, en el que estaban encuadrados la mayoría de la gran masa de trabajadores, que al calor de las obras de los diques de Gibraltar se habían establecido en esta población. funcionaba bajo la denominación de "Centro Obrero de Oficios Varios" una organización obrera que agrupaba a unos 6.000 trabajadores.El núcleo mas importante de este centro, lo formaban canteros y picapedreros, que procedentes de diversas regiones de España, habían traído a esta población las semillas de la revolución social, esparcidas y fecundadas por los idealistas de la Internacional.

A principios de octubre de 1902, el Gobernador de Sevilla ordena el cierre de los centros sociales de Andalucía al considerarlos una amenaza para la paz y el orden social, lo cual provocó naturalmente la indignación de los trabajadores.

En nuestra ciudad, para protestar contra esta decisión y pedir la reapertura de su centro, los dirigentes de éste solicitaron permiso para celebrar una asamblea en la Plaza de Toros el día 9 de octubre de 1902. El citado acto público fue autorizado por el comandante militar de la Plaza, y ya se encontraban varios miles de trabajadores concentrados en los alrededores del "coso taurino" cuando llegó una orden del alcalde, por aquel entonces D. Juan Bautista Fariña, suspendiendo el anunciado mitin; las causas que motivaron aquella prohibición aun no la sabemos con exactitud, a que fue debida. La cuestión fue que los trabajadores, ante tan incomprensible orden acordaron, desobedecerla y se marcharon a otro lugar de la ciudad, eligiendo precisamente "Las Pedreras'', en las cercanías de lo que es hoy el Tejar de Pedro Campos. La cantera de piedra que se hallaba al pie de Sierra Carbonera, a la que acudieron varios millares de enardecidos trabajadores, en instantes en que La Línea vivía momentos de angustiosa tensión e incluso el comercio había cerrado sus puertas. En La Línea se había declarado el Estado de Guerra y se habían enviado tropas desde Jerez.