Rápido recorrido por sus actuaciones en la desaparecida Radio Juventud y en numerosas funciones benéficas
Nadie enciende un candil para taparlo con el dornillo, suele decirse. A los artistas les encanta exponer sus obras, recrearse en ellas, recoger los comentarios del público y de la crítica. El poeta, con la varita mágica de su inspiración, nos ofrecen mundos y seres de gran belleza, creaciones delicadísimas en un celaje de ensueño. El pintor plasma con su paleta deliciosas concepciones de forma y color, imágenes que embargan el alma, ya se trata de un paisaje, un pudoroso desnudo, o simplemente, escenas costumbristas. El literato nos da la medida de su arte en la expresión de su estilo en la novela, en el drama, modelando personajes para la tragedia o la sátira humorística. Quitémosle a los artistas el placer de dar a conocer sus creaciones y habremos tapado la luz con un domillo.



