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viernes, 28 de enero de 2011

Julio Serrano Gómez “Pintor Linense”






Julio Serrano Gómez nació el 14 deabril de 1929, en la calle Isabel la Católica17, de La Línea de la Concepción. Desde niño demuestra una enorme facilidad para el dibujo y una irrenunciable vocación pictórica. Su familia le pone bajo la tutela del profesor de la Escuela de Artes y Oficios, don Luis Díaz del Río. Éste le imparte sus enseñanzas hasta donde le es posible, comprobando, día a día, las extraordinarias facultades de su aventajado alumno, y en un momento determinado, le aconseja a sus padres que estudie en la capital de España, a pesar de que todavía son años muy duros, de penuria y hambre, consecuencia de la larga sombra de la postguerra. Este hecho, además, supone un notable esfuerzo económico para la gran familia Serrano.

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Estamos en el año 1943. Con catorce años de edad, ya en Madrid prosigue ilusionado su preparación artística en el estudio del pintor Julio Moisés, al mismo tiempo que simultánea las asignaturas de bachillerato. La elección del preceptor no puede ser más acertada, pues en aquella época, Julio Moisés, con 55 años, era un maestro de renovado prestigio que había alcanzado medallas, honores y recompensas en certámenes nacionales e internacionales. Tampoco hay que olvidar que por su “Academia Libre de Madrid“, fundada en 1923, habían pasado valores destacados como Rafael Penagos, Salvador Dalí, Eduardo Vicente, Juan Cristóbal y un largo etcétera.
El joven linense aprovecha al máximo los consejos de su instructor, convirtiéndose en uno de sus alumnos predilectos. Incluso el maestro le hace un pequeño y logrado retrato que titula “Aprendiz de pintor“, que le regala como recuerdo y que aún conservan sus hermanos como oro en paño. En octubre de 1945 se matricula en la Escuela Central de Bellas Artes de Madrid. Resulta curioso que al año siguiente, Julio Moisés, al ser jubilado, don Manuel Benedicto, es nombrado director de la prestigiosa Escuela de la calle de Alcalá, donde Julio Serrano aprende con ahínco y asimila con prontitud las enseñanzas de sus profesores. Como estudiante bien aplicado, dibuja incansablemente, mancha lienzos y va adquiriendo una práctica palpable en el manejo de los pinceles. Hay, sin embargo, una preferencia indiscutible en el empleo de la espátula, de la cual saldrían años después sus mejores obras. Por otra parte, complementa su formación artística visitando museos y cuentas exposiciones, individuales o colectivas, se presentan en las salas madrileñas de aquellos años.


Figuras de niños de ojos profundos, fué tema preferido en la sobriedad de su paleta




REGRESA A LA COMARCA.
Delicado de salud, se ve obligado a dejar los estudios y regresar con los suyos. Julio Serrano, quizás aconsejado por su amigo el doctor Posada, busca aires más puros y la necesaria tranquilidad, así que instala su estudio en el n° 56 de la calle Larga de San Roque. Allí inicia una lenta mejoría que le permite tomar el pincel o la espátula, quizás como el mejor remedio para su recuperación. “Entrar en aquel estudio -recordaba el doctor José Luis Posada- era arribar a un remanso de paz para el alma, era entrar en ese mundo elemental y sencillo donde todos nos volvemos buenos“. Y en torno al estudio sanroqueño se forma una tertulia de “intelectuales” , formada por el maestro y poeta ceutí José María Arévalo, el pintor Daniel Castilla Zurita, los hermanos González-Deleito, el periodista Gabriel Baldrich, etc. Éste último, rememorando aquellos lejanos años, escribía que Julio Serrano recuperó en San Roque “gran parte de la salud que había perdido en Madrid” y “pintó cuadros y más cuadros que, por lo general, regalaba después a sus íntimos amigo”
Son años de completa entrega a su labor apasionada. Tal vez pretende dejar huella imperecedera del momento pictórico que estaba viviendo. Aún sin haber expuesto, su fama empieza a cimentarsee inicia una serie de retratos de familias conocidas de San Roque, Algeciras y La Línea. José María Arévalo señalaba que, en los retratos, “predomina el claro- oscuro. Hechos sin ayuda apenas del pincel. Porque Julio, más que pintar, modela con espátula y se vale de ella como de un bisturí prodigioso, para realizar en sus retratos una agudísima disección anímica del personaje, profundizando tal vez, hasta los recovecos misteriosos del subconsciente. Son retratos vivos con mucho sabor a Cézanne
Aparte del cultivo del retrato, pinta bellos paisajes del contorno, bodegones, flores y dentro de la figura existen para el artista dos preferencias acusadas: sus viejas enlutadas de manos sarmentosas y de mirada lejana, y , sobre todo, los niños. Niños sentados y pensativos. Niños de ojos grandes y asombrados, envueltos en un proceso de ejecución, sobrios de colorido, donde se dan la mano lo clásico y lo moderno.

EXPOSICIÓN EN ALGECIRAS.

Julio Serrano pinta incesantemente y con el deseo de atender la”obIigación moral” que tenía con sus amigos, los doctores Posada, Burgos y Alcina en Algeciras, y desde La Línea, animado por otro grupo de amigos y admiradores de su obra, por fin, el 23 de diciembre de 1956, en la Casa de la Cultura de Algeciras, organizada por la Sociedad Algecireña de Fomento, presenta su primera exposición con 26 óleos, con títulos tan significativos como “Campo de San Roque“, “Guadacorte“, “El Chinarral“, “Arboles rojos“, “Arbol quemado“, “Espolón del Almendral“, “Calle San Felipe”, “Niño sentado“, etc.


 
Botellas




La buena venta, la atremción crítica de la prensa y el fervor de los amigos, sirven de acicate para que el artista linense siguiese, con renovado entusiasmo, su tarea pictórica.


EXITO AL OTRO LADO DEL ESTRECHO.

El Centro Cultural de los Ejércitos de Ceuta, bajo el patrocinio de don Alfredo Galera Paniagua, Gobernador General de las Plazas de Soberanía del Norte de Africa, acoge, en la primavera de 1957, un nuevo muestrario, con 26 obras, del pintor linense. Figuras, paisajes y flores. Títulos como “Jimera”, “CalleTintorero”, “Almendro”, “Calle Málaga”, “Niño mirando”, “Vieja”, “Calas”, “Figura de hombre”, etc. La exposición se considera desde el principio, según la prensa, “como  un notable acontecimiento artístico en la ciudad”, causando impacto en el público ceutí.
Por otra parte, los periódicos le dedicaron elogios sin titubeos. “En el sol de este pintor -afirma Leopoldo Caballero- hay tanta diafanidad que trae a la mente el impresionismo de Sorolla“. “Este artista meridional y mediterráneo -escribía Fernán de Zaid- siente la luz de su región natal y la produce con su violencia característica e hiriente dándole forma que es lo mismo que decir dándole vida. Y en esto radica su mérito extraordinario porque no es lo mismo ver la luz que sentirla“. Después resumía: “El paisaje, el retrato y las flores, constituyen el acervo indicativo de la labor de Julio Serrano. Y en todas los modalidades expresadas alcanza plenitud y maestría
Después de unos días de parabienes y de gozoso ajetreo, el pintor vuelve a refugiarse en su estudio silencioso de San Roque. Sin embargo una nueva aventura ya está en marcha, ahora fuera de nuestras fronteras.

TRIUNFO EN PARÍS.

Con el dinero ganado en las exposiciones de Algeciras y Ceuta, en junio de 1957 emprende, todo ilusionado, viaje a París, en compañía del poeta José M. Arévalo. Ambos recorren la Ciudad Luz y, sobre todo, los barrios bohemios de Montparnasse y Montmartre, donde vive, o malvive, un abigarrado mundo de artistas, llegados desde cualquier parte del planeta en busca de la gloria. Alli todavía divagan las sombras de Modigliani y Toulouse Lautrec siempre en torno a una nueva visión de la pintura. J.M. Arévalo regresa a España, pero Julio Serrano decide quedarse; está dispuesto a abrirse camino aún a costa de sacrificios y continuado trabajo. Prepara su estudio e inicia su andadura como profesor de dibujo, pintura y cerámica.







En 1961 obtiene una Mención Honorífica en un certamen organizado por la Prefectura del Sena. Al año siguiente logra el Primer Premio en el Salón Internacional de Arte Librc de París, en justa competencia con más de trescientos artistas, algunos de ellos consagrados por la crítica y el público. “El premio alcanzado -escribía Juan Lobato- es uno de los más codiciados por cuanto representa de espaldarazo definitivo en el ámbito internacional
Julio Serrano, fiel a su vocación, continúa trabajando y pronto llegarán otros premios a sus manos: Diploma de Honor de la Villa de Champigny, Mención Honorífica de la Villa de Perreux y Medalla “Paul Cézanne” por su aportación pictórica al homenaje del gran maestro del Impresionismo francés. En diciembre de 1964 contrae matrimonio con la estudiante Danielle Rimet, después profesora de idiomas y licenciadaen Letras. “Allí encontró -decía el doctor Posada- a la esposa que necesitaba, hermana en el Arte y que le supo ayudar y comprender”. El día 27 de septiembre de 1968, cuando acababa de cumplir 39 años de edad y se encontraba en plena sazón creativa, fallece, inesperadamente en París. Con su penosa desaparición, perdíamos, sin lugar a dudas, una de las figuras más representativas de la pintura  campogibraltareña.

                                                                                   José Riquelme Sánchez





                                                                         Luis Javier Traverso Vázquez                                                                                      http://www.lalineaenblancoynegro.com/

Bibliografía:  Artículo publicado en la Revista Almoraima14 de fecha 01/10/1995  en su articulo 9 en su paginas 109-113 y escrito por José Riquelme Sánchez

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